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Romilio Santa Feliz, un ejemplo de progreso para los dominicanos en el exterior |
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Escrito por Redacción
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Wednesday, 29 de August de 2007 |
Madrid.- Si a esa frase tan dominicana que dice "cuando se quiere se puede" se le pudieran poner nombres y apellidos seguramente uno de ellos sería: Romilio Santa Feliz.
Así como el nombre de la empresa que creo: El Imperio del Envío, Romilio construyó con sus propias manos una de las compañía Españolas más exitosas en el sector de las remesas hacia la República Dominicana.
Pero los inicios fueron bastante duros. Cuando Romilio llegó a España, en 1991, lo hizo como dicen en buen dominicano con "una mano delante y otra detrás".
"No tenía en qué caerme muerto", dice con la mirada fija en el pasado. Los primeros meses, según explica, fueron muy duros pues como no tenía con qué pagar un piso, compartía una misma habitación con tres personas más.
Su primer trabajo fue en un bar en el barrio madrileño de Puente de Vallecas. Después de seis meses pasó a trabajar en la construcción donde hizo jornadas de hasta 14 horas diarias. "Pasé hambre, muchas malas noches, de todo", cuenta Romilio.
Después de casi seis años trabajando y tratando de ahorrar como podía, Romilio junto a Nicolás de la Cruz y Santiago González, ambos también dominicanos, fundó una pequeña empresa de envíos y llamadas.
Había nacido El Imperio del Envío, empresa que en poco tiempo daría empleo a más de 70 personas y se convertiría en una de las más importantes en el envío de remesas desde España hacia Dominicana.
Los primeros tiempos de El Impero del Envío, tampoco fueron fáciles.
"En una ocasión, ya teniendo la empresa, no teníamos dinero ni para comer, trabajábamos todo el día para echar el negocio hacia adelante. Incluso en una ocasión una amiga llamada Sandra Javier Santana, me facilitó todas sus joyas para que las empeñara y como no tenía ni para un taxi me fui en el metro. La gente ya decía que teníamos dinero pero la verdad es que no llegábamos a fin de mes", asegura.
Después del primer año de arduo trabajo vino la primera sucursal a la que siguieron otras cuatro. Cada nueva sucursal era más grande que la anterior. Todas ubicadas en puntos estratégicos donde la afluencia de inmigrantes era masiva.
Pero la principal arma de Romilio para crear dicho imperio ha sido, según él mismo cuenta, el trato personal.
"Todo es pasajero, el dinero, la gente, todo. Lo más importante en la vida es lo que somos y como nos relacionamos con los demás. Si quieres triunfar en la vida tienes que tratar con respecto a los demás sin importar su condición. No se debe discriminar a la gente por lo que tiene", señala Romilio.
El año pasado Romilio sintió el llamado de la tierra que le vio nacer y decidió volver a Dominicana.
Hoy El Imperio del Envío se encuentra fusionado con Envíos Quisqueyana, otra empresa de mucho éxito, pero lo que no se ha diluido es el ejemplo de un hombre que prácticamente de la nada construyó todo un "Imperio". |